sábado, 31 de julio de 2010

Al pie de los robles:Tercera parte


La sociedad es un reloj que funciona con jerarquías. Cuando el mejor ubicado se frustra en algo, tiende a descargar su mala gana en el que está un estrado mas abajo y este hace lo mismo con el que le sigue. En la clase de Charlie no gobernaba el maestro sino Rupert, el abusón. Charlie era el estrado mas bajo, lo comprendía y hasta llegó a aceptarlo, por eso le pidió a su madre que le compre un hámster, solo que Bitzi había muerto trágicamente y toda esa ira tenía que ir a parar a algún lugar.
Tenía que descargarla.
-¡Charlie, baja o me voy! –Refunfuñó la madre desde afuera, la mañana aparecía fresca como una lechuga mojada.
-Ya voy, ya voy.
Meter al gnomo en la esfera de Bitzi fue una proeza, Charlie se había puesto los guantes de hornear de mamá para evitar incidentes como el de la noche pasada.
-¡Se me está acabando la paciencia! Vas a tener que irte caminando a la escuela.
-¡Estoy saliendo del baño, mamá! Ya voy. –Pero no era así, estaba entrando en la cocina con la esfera de Bitzi entre manos. Observó por última vez al hombrecillo sin nariz que posaba las palmas de las manos en su dirección, los ojillos negruzcos brillaban, suplicando, movía los labios despacito como el abuelo, expresaba una ternura supernatural que era imposible de soportar. Charlie abrió el refrigerador, tomó un cartón de leche achocolatada y colocó la esfera en el fondo de la bandeja de verduras. Luego metió el cartón en la mochila y se marchó. Se subió silbando a la camioneta.
-¿Porqué estas tan feliz? –Preguntó la madre con un dejo de cariño. -¿Me vas a regalar algo? –Charlie le quedó mirando, con ojos burlones, pero no dijo nada

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