domingo, 13 de marzo de 2016

El Rito de Laird Barron: como Lovecraft, pero con corazón.


Tuve serias dudas sobre adquirir este título; la reseña me sugería que podría resultar algo refrescante para mi ya aburrida estantería, había tenido mi muestra de Barron con el relato "El Broadsword", y sinceramente me fascinó, aquel trato contemporáneo del mito lovecraftiano, aquella sensación de que aún caminando al borde del abismo se puede sonreír, sugiriendo cuando tenía que sugerir y tomando al toro por los cuernos cuando tocaba lo propio, aquí los monstruos no se daban muchas vueltas, aparecían sin más, además humanizaba a los protagonistas librándolos de aquella miopía en el sentido argumental tan propia de los personajes del maestro de Providence. Si tan favorable diagnóstico inicial tenía del señor en cuestión, se preguntarán ¿por qué diablos no me arrojé de nariz a la librería para procurarme este volumen antes que nadie? simple, por el precio, me resultaba excesivo para una novela de 342 páginas. Nunca se me ocurrió pensar (hasta que ocurrió) que esta obra venía con el sello de la editorial Valdemar, y lo que ello significaba.

Después de varios pequeños sacrificios económicos, con el volumen finalmente en mis manos y luego de terminar de leer la última frase de la novela, puedo decir que quizá fueron los 37 dólares mejor gastados en mi vida de coleccionista, punto y a parte. Lo siguiente que lea será como la presentación de un mono haciendo malabares después de un concierto de los Beatles, ya está ocurriendo.

Esta novela es un suculento pastel metafísico que no empalaga, sino que tienes miedo que se termine y deje un gran hoyo espacio-temporal en su lugar.

Vamos con la deliciosa sinopsis directamente extraída de la contraportada.

"En la periferia de nuestra existencia, acechando desde oscuridades más profundas que el Cosmos y que se extienden más allá del círculo de luz de nuestra hoguera y del calor de la conciencia, existen cosas extrañas... magia negra, cultos abyectos, rituales obscenos y entidades abominables que operan al amparo de las sombras. Los Hijos de la Vieja Sanguijuela llevan con nosotros desde tiempos inmemoriales. Y nos aman." 

"Donald Miller, geólogo y académico, ha vivido casi toda su afortunada existencia al borde de un abismo, debatiéndose entre una cómoda ignorancia y un secreto enloquecedor. Ahora, al final, todo debe converger. Donald descubrirá los oscuros secretos que se ocultan en los bordes, en los rincones y las grietas de la realidad y de su propia consciencia, desenterrando verdades aterradoras sobre su esposa Michelle, sus mellizos adultos y todo lo que él conoce y en lo que confía. Y es que Donald está a punto de enfrentarse con... El Rito."


Me temo que Barron (aquel carismático pirata de arriba) no inventa nada nuevo, la mitología metafísica propuesta es una actualización de lo que en su día diseñó Lovecraft, eso sí, la deidad de turno está mucho mejor lograda (a mi parecer) que cualquier Yog Sothoth, desde la primera insinuación ya te haces una idea clara (y horrenda) de a quien se enfrentará el pobre Don, incluso la encuadernación del libro conspira con ello, ya sabrán a que me refiero; las descripciones son precisas, tanto así que algunas veces los gatillazos de horror lo arman frases pequeñas como gatitos.

La trama se teje muy fino, de tal manera que resulta perfectamente razonable el transcurrir del personaje al borde de simas insondables de la conciencia humana sin que este sea apenas razone sobre su situación, y que, al mismo tiempo, el lector se vuelva un tanto cómplice del horror que se cierne sobre el mundo, de tal manera que en ciertos pasajes te sentirás desesperado por darle aviso a Don sobre aquellas extrañas cicatrices visibles (cual cremalleras) en ciertos y oscuros personajes, es que hay empatía, Don es el típico tonto bonachón al que querremos salvar cual cachorrito queriendo cruzar una autopista.


Cada personaje deja su huella, a pesar de que algunos aparecen y desaparecen en pequeñas escenas, me cuesta escoger uno o dos, sin embargo me quedaré con el adorable Argyle y el misterioso Bronson Frod, me parece que cada uno de ellos podría sin problemas protagonizar su historia, el carisma se desborda con naturalidad, el estilo un tanto cotidiano estructura un relato sobrenatural contado de manera realista, casi desapasionada, algunas escenas me han recordado el estilo documental de El Exorcista, de tal manera que los giros terroríficos son sobrecogedores, llevándonos casi sin atisbarlo a un finalazo en el que es imposible no sentirse aludido emocionalmente.


Y bueno, no desvelaré nada más, entro, hago lo mío y me voy, si te has sentido picado/a por el gusanillo de la curiosidad, adelante, abre el libro, ábrele tu corazón inexorablemente como lo hizo Don a su despiadada Michelle, aquella mujer terriblemente bella de la que todos habríamos querido enamorarnos aunque nos llevara por una espiral hacia donde no llega la luz de la cordura.

Nota: 9.5/10
Lo mejor: El relato de la bruja por si sólo justifica la compra de este libro, el resto simplemente lo eleva a reliquia moderna.
Lo peor: Que en la sinopsis ya te destripan la mitad de la telaraña.

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