sábado, 31 de julio de 2010

Al pie de los robles: Séptima parte


Charlie no se conmovió por la estrepitosa caída de su madre al desmayarse, le aterrorizó el silencio que se produjo en el comedor, ni tío Harry, ni tía Rach, ni los regordetes primos Sam y Linda parecían tener capacidad para reaccionar ante lo que veían que se alojaba en el congelador. Solo escuchaba su propia respiración acelerada y al hacerlo podía darse cuenta de su desesperación.
¿Qué era eso en el congelador? Solo Charlie lo sabía, un gnomo; ¿Qué era eso que estaba parado junto al gnomo? lo desconocía, pero si sabía que era de nieve, era humanoide y horrible.
“¡Es un fetiche!” reaccionó su mente, lo había aprendido en internet: “los fetiches son muy utilizados en la magia negra, bla, bla, bla, infligir daño físico a la victima por medio del fetiche.
Ese terrible hormigueo, ese insoportable horadar bajo su carne, había pensado que eran los nervios y nada mas. Pero no, era el fetiche. Su vida dependía de la contextura de una horrible figura humanoide hecha de nieve de refrigerador. La idea le aterrorizó hasta el límite de dejarlo en shock, así dejó de pensar y se unió a la estupefacción colectiva de la sala.

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